El Ayuntamiento de Girona cuenta con regulaciones estrictas destinadas a garantizar la salubritat, la convivencia y el cuidado del mobiliario urbano. El problema de los orines en las calles —tanto de personas como de animales de compañía— se aborda de forma severa debido al impacto estético, los malos olores y, sobre todo, el poder corrosivo del amoníaco de la orina, que daña gravemente farolas, fachadas, papeleras y monumentos históricos.
1. Orines de animales de compañía (Mascotas)
En febrero de 2020, el pleno del Ayuntamiento de Girona aprobó una profunda renovación de la Ordenanza de Tenencia de Animales, endureciendo notablemente las exigencias y penalizaciones para los propietarios de perros.
-
La obligación: Los dueños o acompañantes de los animales están estrictamente obligados a remojar con agua el lugar donde sus mascotas hayan orinado en la vía pública. Para ello, es obligatorio salir a pasear al animal portando una botella de agua (a menudo mezclada con un poco de vinagre o producto neutro no contaminante para neutralizar el olor).
-
Prohibiciones específicas: Está totalmente prohibido que los animales miccionen en fachadas de edificios, monumentos, zonas de juegos infantiles o mobiliario urbano directo. Asimismo, la ordenanza veta el paso de mascotas por determinados parterres o jardines municipales vulnerables.
-
Sanciones: El incumplimiento de no diluir los orines (así como el de no recoger los excrementos sólidos) se considera una infracción que puede acarrear multas muy severas, alcanzando hasta los 1.500 euros. El consistorio justificó la dureza de estas multas debido a que la corrosión acumulada por la orina de los perros había llegado a provocar la caída de algunas farolas en la ciudad.
💡 La solución está en Peeklin
Mantener las calles limpias de Girona es una responsabilidad compartida. Hoy en día, la medida más eficaz es llevar un envase de Peeklin durante el paseo. Rociar el líquido inmediatamente después de que el perro orine neutraliza el PH de la orina, diluye los componentes nocivos, elimina el olor y evita que otros perros vuelvan a marcar el mismo lugar.
Cuidar la higiene de nuestras calles es, en definitiva, cuidar la salud de nuestra comunidad.



