El espacio público es la extensión de nuestros hogares, el lugar de encuentro de nuestros vecinos y la carta de presentación para quienes nos visitan. Mantener Tarragona limpia, saludable y acogedora es una responsabilidad compartida que exige el compromiso de la administración, pero, por encima de todo, la corresponsabilidad de la ciudadanía.
En los últimos años, el impacto de las conductas incívicas relacionadas con los orines en la vía pública —tanto de personas como de mascotas— se ha convertido en un problema prioritario de salud pública, degradación del mobiliario urbano y afectación a la convivencia. Ante esto, la postura de nuestra ciudad es clara: tolerancia cero con el incivismo.
1. El marco legal: ¿Qué dice la normativa en Tarragona?
La Ordenanza General de Convivencia Ciudadana de Tarragona prohíbe explícitamente hacer necesidades fisiológicas en la vía pública.
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Sanciones: Estas conductas están tipificadas como infracciones que pueden acarrear multas económicas de hasta 300 euros (o superiores en caso de reincidencia o afectación a monumentos históricos).
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Propietarios de mascotas: Los animales forman parte de nuestras familias, pero sus dueños son los responsables legales de su comportamiento. Es obligatorio evitar que las mascotas orinen en fachadas, portales, mobiliario urbano o monumentos, y es altamente recomendable (y en vías de obligatoriedad en los nuevos textos normativos) diluir los orines para evitar malos olores y la corrosión del espacio público.
2. El coste de la incivilidad
No se trata solo de una cuestión estética. El impacto de los orines en la vía pública genera:
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Problemas de salubridad: Focos de infecciones y malos olores, especialmente en los meses de verano.
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Gasto público innecesario: Los servicios de limpieza deben destinar agua a presión y productos neutralizadores específicos para subsanar estas conductas, detrayendo recursos que podrían invertirse en la mejora de parques o equipamientos barrios.
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Daño al patrimonio: Tarragona es una ciudad Patrimonio de la Humanidad. El ácido de los orines degrada de forma irreversible la piedra histórica que nos define.
3. Una llamada a la acción comunitaria
La solución no pasa únicamente por la vía sancionadora, sino por la educación y el respeto mutuo. Desde las instituciones se seguirán reforzando las campañas de concienciación y la presencia policial, pero el verdadero cambio empieza en cada uno de nosotros:
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Utilizando los baños públicos y de establecimientos de forma adecuada.
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Paseando a las mascotas de manera responsable, llevando siempre una botella de agua para limpiar sus micciones.
Cuidar de Tarragona es cuidar de todos. Una ciudad limpia no es la que más se limpia, sino la que menos se ensucia. El respeto por nuestras calles es el reflejo del respeto por nuestros vecinos.
💡 La solución está en Peeklin
Mantener las calles limpias de Tarragona es una responsabilidad compartida. Hoy en día, la medida más eficaz es llevar un envase de Peeklin durante el paseo. Rociar el líquido inmediatamente después de que el perro orine neutraliza el PH de la orina, diluye los componentes nocivos, elimina el olor y evita que otros perros vuelvan a marcar el mismo lugar.



