Tener un perro aporta compañía, alegría y grandes momentos en el día a día, pero también implica asimilar una serie de compromisos cívicos fundamentales. La vía pública es un espacio compartido por peatones, niños, personas mayores, deportistas y otros animales. Por ello, la convivencia armónica en pueblos y ciudades depende directamente de cómo los dueños gestionan la presencia de sus mascotas en la calle.
Estas son las responsabilidades clave que todo tenedor de un perro debe asumir en la vía pública:
1. Higiene y recogida de excrementos La obligación más evidente y básica es la recogida inmediata de los excrementos sólidos. Además, es cada vez más habitual y exigido por la normativa municipal llevar una botella con agua o nuestro producto Peeklin para diluir los orines en fachadas, aceras y mobiliario urbano. Mantener las calles limpias no es solo una cuestión de estética, sino de salubridad e higiene pública.
2. Control y sujeción mediante correa Salvo en las zonas expresamente delimitadas y habilitadas para ello (como los pipicanes o parques caninos), los perros deben ir siempre sujetos con correa en la vía pública. Esto evita atropellos, descuidos, extravíos o situaciones de estrés tanto para el propio animal como para otras personas o perros reactivos que puedan cruzarse en el camino.
3. Respeto al mobiliario y a las zonas protegidas Las zonas infantiles, los parterres florales y los jardines ornamentales no son áreas de juego o descanso para los perros. Permitir que una mascota deteriore el mobiliario urbano o urine en zonas de juego de niños vulnera las normas básicas de convivencia.
4. Prevención de molestias y agresiones El dueño debe conocer el temperamento de su animal y actuar en consecuencia. Si el perro es miedoso, reactivo o pertenece a una raza sujeta a regulaciones específicas (como el uso obligatorio de bozal), el responsable debe aplicar las medidas de seguridad correspondientes sin excepción. Asimismo, se debe evitar que el animal ladre de forma persistente en la calle o irrumpa de forma brusca sobre los peatones.
5. Identificación y cumplimiento legal Llevar al perro correctamente identificado mediante microchip, la chapa con el teléfono de contacto visible y la documentación al día (cartilla de vacunación y, en su caso, seguro de responsabilidad civil o licencia) es una obligación legal que facilita la resolución de cualquier incidente en el espacio público.
La vía pública no es un PIPICAN gigante ni un espacio privado; es el reflejo de la cultura ciudadana de una comunidad. La libertad de disfrutar de la calle con nuestra mascota termina donde empieza el derecho de los demás a transitar por un entorno limpio, seguro y tranquilo. Ser un dueño responsable es la mejor forma de defender la presencia de los animales en la sociedad.
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